Ejemplos de personificación

Una personificación es un recurso lingüístico que consiste en caracterizar un objeto inanimado o un animal con propiedades humanas. Este recurso es muy empleado en cuentos infantiles donde por ejemplo podemos ver que los animales o las tazas hablan, o bien realizan acciones que son propias de las personas.

Esta singular forma de describir las cosas es conocida también como prosopopeya. A continuación brindaremos una serie de ejemplos de personificación.

prosopopeya

Ejemplos de personificación

  • El elefante pequeño hablaba con su mamá y le explicaba como era que había quedado tan embarrado.
  • La mentira se escondía detrás de los recuerdos dorados para no ser descubierta.
  • La mariposa pensaba en llegar muy lejos después de visitar a sus primos.
  • La tetera contaba un chiste al atardecer para entretener a las tasas antes de la merienda.
  • El perro golpeó la puerta para entrar a recoger el diario que todas las mañanas leía junto a la ventana.
  • El muñeco corrió sin parar para escapar de su casa porque el niño que lo tenía siempre le gritaba.
  • La escoba se paseaba de aquí para allá sin que nadie la viera haciendo el trabajo que más le gustaba hacer barrer mientras cantaba.
  • El reloj sentía que debía ir un poco más rápido para acelerar el tiempo y cambiar su destino.
  • El caballo y la cebra charlaban de las cosas que vivieron en su infancia en las praderas rosadas.
  • El arpa tocaba una triste canción en recuerdo a su dueño y amigo que ya no estaba.
  • El corazón ya no quería hacer más fuerza porque sentía que estaba lastimado de forma irreparable.
  • Las flores danzaban al ritmo del viento en la tarde de primavera esperando el verano.
  • El foco hacía bromas apagándose y prendiéndose cada vez que necesitaban la luz.
  • La hormiga se reía de su amiga la abeja ignorando el peligro que corría cuando sin querer quedó atrapada en una tela de araña.
  • El mate le decía a la bombilla que no la dejaría en paz hasta que encontrase otro lugar en donde meterse.
  • La cigarra gritaba de dolor luego de que una piedra cayese sobre su pequeño pie.
  • El sol le decía a la luna que si podía en algún momento acercarse, él tenía que contarle un secreto.
  • El conejo experto en carreras le enseñó su técnica para alcanzar una velocidad máxima.
  • El alma caminaba sin rumbo perdida por la vida como si ya nada le importase.
  • El sentimiento se abrazaba a los recuerdos cálidos de aquellos días.
  • La tristeza crecía y se hacía carne de su carne, como si hubiese tomado ese corazón como su nuevo hogar.
  • El amor se sensibilizaba cada vez que miraba a su amiga la ternura y parecían que entre los dos no tenían límites para ser felices.
  • La cacerola entrelazaba las manos y pensaba como hacer para lograr un mejor estofado de carne.
  • La mentira huía desconsolada por el bosque pensando que la verdad traería su fin.
  • La soledad no quería dejar de estar sola, era parte de su esencia, no sabría como seguir de otra manera.